EVADIR IMPUESTOS ¿ES INMORAL?
La evasión impositiva está tan incorporada al
inconsciente colectivo que hoy, sin tener ninguna duda, podemos afirmar que
todas y todos lo hacemos cotidianamente de manera natural y sin ruborizarnos,
ni siquiera poner cara de “yo no fui”, porque ya se ha constituido en una mecánica
que nos incorporó el famoso “mercado neo-liberal”, sin siquiera darnos cuenta
que estamos cometiendo un ilícito, ya que hay leyes que obligan a abonar
impuestos, tasas, aportes, etc. a los gobiernos nacional, provinciales y
municipales. Esta actitud social se debe a que tanto machacar que “los
políticos se roban todo”, para qué entonces pagar impuestos, mejor me los quedo
yo.
La mala formación que tenemos con respecto a este
tema, ayudada por la desinformación con que diariamente nos bombardean los
medios de “comunicación”, hace que aceptemos pasivamente esta teoría, sin
darnos cuenta que a medida que las ruedas del sistema económico van rodando,
todos nos perjudicamos con esta actitud, en especial los trabajadores y los
sectores de menores recursos. Realmente los estados (nacional, provincial o
municipal) necesitan de la contribución tributaria de la sociedad toda para
llevar adelante las obras y los servicios que deben realizar para el bienestar
general de todos los habitantes. Es decir que el pago de impuestos obedece a
una actitud solidaria en la que todos y todas contribuimos para tener un mejor
vivir sin discriminar a nadie por razones económicas.
¿Cómo funciona esta evasión generalizada?
Lo más común y que está a la mano de cualquiera
para verificarlo es el pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA), cuando
compramos cualquier artículo en un comercio como consumidor final es muy
habitual que no nos den una factura legal, muchas veces solo un ticket sin
valor fiscal, pero en el importe abonado está incluido el IVA que el
comerciante como agente recaudador debe rendir ante el fisco. Pero si no hay
factura oficial ¿cómo sabemos que el importe correspondiente vaya a las arcas
fiscales y no quede en la caja del comercio?
También podemos constatar que en algunos comercios
cuando el valor del artículo que adquirimos es importante, nos ofrecen el
descuento del impuesto si no requerimos la factura oficial, en este caso la
evasión va en carril doble, ya que el comerciante ya compró el producto en negro
para hacernos esta oferta, primera evasión y luego la segunda en que nosotros
fuimos cómplices.
Estos ejemplos son sencillos y pueden servir para
entender, o por lo menos para darnos cuenta, que hay una cantidad de formas que
tienen las empresas para practicar la evasión fiscal hasta llegar a la fuga de
capitales y abrir cuentas off-shore en paraísos fiscales.
Otra manera habitual con la que se evaden
obligaciones fiscales son los aportes previsionales que los empresarios deben
retener a los trabajadores y depositarlos ante la caja de jubilaciones
correspondiente, lo que conlleva un aporte que también debe realizar la
empresa. Con esta modalidad el empresario se beneficia evadiendo los aportes
debidos, con el perjuicio que le ocasiona al trabajador que no acumula aportes
para su futura jubilación.
¿Dónde va el dinero recaudado?
Como decíamos más arriba, los gobiernos deben
utilizar los fondos recaudados para la realización de obras y servicios
públicos y contribuir a una distribución más equitativa de la riqueza
proveyendo subsidios a quienes están atravesando situaciones que hacen que no
lleguen a un ingreso que les permita satisfacer sus necesidades básicas.
También se dan subsidios a empresas de servicio, como las de transporte, y a
aquellas que por razones excepcionales, como el caso de la pandemia, no pueden
abonar los salarios a los trabajadores. En esto debemos sincerarnos un poco,
cuando el subsidio baja a los trabajadores o desocupados como tienen la
denominación “PLAN…”, los llamamos “planeros”, agregando la categoría de
“vagos” u otras descalificaciones, en cambio cuando el mismo baja a los
empresarios, los aceptamos como una obligación que tiene el Estado. Esto sólo a
modo de visualizar una doble vara de medición.
Moral tributaria
La moral tributaria depende de varias motivaciones que trabajan en conjunto. Las más importantes son el grado de reciprocidad Estado-sociedad, la progresividad del sistema fiscal y las normas sociales.
Reciprocidad: Una gran parte de la motivación de
pagar impuestos depende de la reciprocidad que los contribuyentes perciben
entre la sociedad y el Estado. Básicamente, si el contribuyente cree que los
recursos de su pago de impuestos se usarán para mejorar el bienestar social,
estará más motivado a hacerlo.
Obviamente, esto funciona en sentido
contrario. Si el contribuyente cree que el pago de impuestos solamente será
utilizado para beneficiar a la clase política, es menos probable que se sienta
motivado a hacerlo.
Progresividad: Esto se refiere a las
percepciones sobre desigualdad en una sociedad. En los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) con menor índice de desigualdad,
los contribuyentes reportan una mayor moral tributaria y más probabilidad de estar
motivados a pagar. En cambio, en países con mayor desigualdad, hay menos
probabilidad de estar motivado a pagar impuestos.
En la práctica, esto significa que si
la gente cree que la carga fiscal es injusta, tenderán a la evasión fiscal. Por
el otro lado, es más probable que paguen si perciben igualdad.
Normas sociales: Este punto se refiere a la
alineación con el comportamiento de otros. Es decir, si una persona cree que la
mayoría de la gente no paga impuestos, es más probable que deje de hacerlo. Así,
la percepción personal sobre si la sociedad paga o no impuestos puede afectar
la decisión de cada quien.
Volviendo al título
La intención de esta nota es simplemente la de
exponer algunas situaciones que ocurren en la sociedad respecto a los tributos que
se deben hacer al estado, para que cada lector, lectora se interiorice más
sobre el tema y pueda sacar sus propias conclusiones al respecto. Se conoce que
los grandes evasores son los más poderosos económicamente, por lo tanto, con
esta actitud van acrecentando cada día más sus fortunas en detrimento del resto
de la sociedad.
Sabemos que la evasión tributaria está penada por
la legislación vigente, por lo tanto, es ilegal. Es interesante si además de
esto último, también la consideramos inmoral.
Para reflexionar.
Nicolás Salcito
Ver la publicación completa en:
www.haciendocamino.com.ar/hc-172.pdf
No hay comentarios:
Publicar un comentario