lunes, 31 de enero de 2022

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO ENERO 2022

 

NECESIDAD DE UNA REFORMA GREMIAL

 

Al leer la nota de Ramón Hernández Martín, “Trabajo, salario y vida ¿Por qué tantos conflictos?” (ver pág 18 de esta edición), me motivó para hacer una mirada retrospectiva sobre editoriales anteriores, encontrando de esa manera la que publicamos en el N° 81 en el mes de agosto de 2013, la que con apenas una pequeña actualización en sus datos, complementa en el plano local lo que Hernández Martín expresa en su artículo.

En aquella oportunidad su título fue Del sindicalismo solidario a la aristocracia sindical, hoy quiero exponer nuevamente su texto a nuestros lectores y lectoras:

En el año 1712 hace su aparición la máquina de vapor, creada por Thomas Newcomen y mejorada luego por un fabricante de instrumentos, el escocés James Watt, quien mediante sus aparatos condensaba el vapor fuera del cilindro principal, lo que permitía ahorrar calor. Estas máquinas de vapor usaban a éste para forzar el pistón y así aumentar la eficiencia. Las nuevas máquinas se convirtieron


rápidamente en la mayor fuente de energía de las fábricas. Podríamos decir que este fue el puntapié inicial de lo que históricamente se conoce como “La Revolución Industrial” (entre 1770 a 1850 aprox.) que trajo aparejada una nueva manera de realizar el trabajo, pasando de los talleres artesanales en los que los artesanos iban transmitiendo su oficio a los aprendices que se desempeñaban en el mismo, a la era del trabajo en serie, donde el trabajador se convirtió en un engranaje más de la línea de producción y su fuerza pasa a ser un simple insumo de la misma. Comienza a expandirse el sistema capitalista de producción pasando el ser humano a ser simplemente la “mano de obra” dentro de una larga lista de elementos que se utilizan en la fabricación de los productos.

La tendencia a acumular que tenemos los seres humanos y que cuando logramos alguna dosis de poder y además carecemos de valores éticos o morales, hizo que la explotación del hombre (el trabajador) por el hombre (el empresario capitalista) llevara a situaciones extremas de injusticias en la relación laboral. Largas jornadas de trabajo, sin descansos reparadores, el trabajo de las mujeres y los niños y niñas en las mismas escandalosas condiciones que los varones, etc., etc.

El ansia de ser libres, que también poseemos los seres humanos, hizo que fuera naciendo en las filas de los obreros la necesidad de defenderse contra tamaña injusticia, comienzan a aparecer quienes iniciarán una larga marcha para lograr la organización de los trabajadores y comenzar a luchar por reivindicaciones sociales, es el nacimiento de los Sindicatos. No era tarea fácil la emprendida, se necesitaba mucha conciencia, valor y coraje para llevarla adelante y en especial un sentido cabal de la SOLIDARIDAD. Para expresarla comenzaron a ser utilizadas palabras como: fraternidad, igualdad, hermandad, unión, lealtad, cuya sola pronunciación levantaba el ánimo y el fervor en las reuniones y asambleas de obreros, pero también provocaba escozor en los directivos y dueños de las fábricas.

La organización de los oprimidos siempre ha sido un factor de preocupación por parte de los opresores, éstos saben perfectamente el peligro que significa esa unidad para la cómoda y muchas veces extravagante situación en la que viven gracias al esfuerzo de otros. Sería largo de enumerar aquellos hechos que historiaron esa marcha por la conquista de la justicia social que aún continua en nuestros días, recordaremos solo a “Los Mártires de Chicago” que aquel 1º de mayo de 1886 ofrendaron su vida en aras de sus ideales libertarios en aquella ciudad norteamericana, de este hecho se fue universalizando la conciencia de los trabajadores y no en vano los recordamos todos los años en esa fecha instituida como DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES.

En la Argentina de la mano de inmigrantes europeos que escapaban de la persecución en sus países, trajeron sus experiencias de lucha y con diversas ideologías, anarquistas, socialistas, comunistas, comenzaron o mejor dicho continuaron su tarea sindical en nuestra patria, con mucho esfuerzo, sacrificio y también martirio.

Esta breve reseña de la manera en que fue naciendo la organización del movimiento obrero y que decidí llamarlo como inicio del SINDICALISMO SOLIDARIO, es simplemente para que sirva de referencia para analizar aunque sea a grandes rasgos como se encuentra hoy el gremialismo en nuestro país.

Por supuesto que este impulso de libertad por parte de los trabajadores debe enfrentar también las presiones de parte de las patronales que siempre intentarán frenar o moderar los avances que puedan lograr aquellos, situación que se complica mucho para los obreros cuando gobiernos que no son de signo nacional y popular hacen alianza con los empresarios. La familia trabajadora tuvo algunos picos de alta dignidad no solo en los salarios, sino en las conquistas sociales cuando el Estado estuvo al lado del pueblo, llevando al rango constitucional los Derechos del Trabajador (Constitución Justicialista de 1949). Mucha agua pasó bajo el puente desde entonces, muchos gremialistas se aliaron con las patronales y también con los gobiernos que se sucedieron a lo largo de los años para frenar los reclamos de sus representados, apareció lo que se denominó la “Burocracia Sindical”.

En los últimos tiempos aparece un fenómeno nuevo en el sindicalismo y para analizarlo creo conveniente definir el término aristocracia según el diccionario: “Gobierno constituido por las personas más notables del Estado” // “Clase noble de una nación, provincia, etc.”

Hoy vemos que las cúpulas de la organizaciones gremiales tienen como atornillados al sitial de honor a los mismos personajes durante muchos años, se eligen entre ellos y no permiten que surjan nuevos líderes desde las bases y no en pocas oportunidades se complotan con la patronal para que los sancionen e incluso despidan para que dejen de “molestar” (cualquier comparación con algunos partidos políticos es mera coincidencia).

En Córdoba tenemos casos concretos de este tipo de liderazgo y que son absorbidos por el poder político, que en el ejemplo es la patronal, y así la combatividad queda sólo en el megáfono de ruidosas marchas. El Secretario General del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), José “Pepe” Pihen actualmente es legislador provincial por Hacemos por Córdoba y ya había sido diputado en la anterior bicameral. El ex Secretario General de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), Walter Grahovac, Ministro de Educación de la Provincia. Se podría tener más ejemplos de dirigentes sindicales que integraron el gabinete provincial, pero como muestra basta un botón, o dos como nuestro caso. En el caso de Pihen es bueno recordar que también es el Secretario General de la CGT Regional Córdoba, vaya si no es un “hidalgo” el hombre que merece representar a los trabajadores cordobeses y digno exponente de la “ARISTOCRACIA SINDICAL”.

Creo que así como se está llevando a cabo una reforma política en nuestro país y se está intentando también reformar la Justicia, creo que los trabajadores tenemos que tomar conciencia que se necesita urgentemente una reforma que democratice el gremialismo que realmente nos representen sin connivencias con los poderosos.

En la actualidad todavía tenemos muchas reivindicaciones pendientes por las que debemos bregar a pesar de esta “aristocracia sindical”: trabajo precario fuera del circuito formal, situación de los empleados de los call-center, trabajadores monotributistas empleados en el Estado, reforma integral del sistema tributario, entre otras.

En el artículo 14 bis de la Constitución Nacional hay algunos derechos que por ahora no conozco dirigente gremial que haya salido a reclamarlos: “participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”, ya que siempre las empresas nos han participado de las pérdidas y de su mala administración cuando quiebran, sería bueno que comenzáramos a pedir lo que nos corresponde.

Por supuesto que este logro no va a ser gratuito, sino que necesita de la participación activa de todos y todas los que nos consideramos clase trabajadora en la actividad sindical y no usemos únicamente al gremio por los beneficios que nos ofrece.

Para reflexionar.

 


Nicolás Salcito

 

Ver la publicación completa en:

www.haciendocamino.com.ar/hc-177.pdf

domingo, 26 de diciembre de 2021

EDITORIAL HACIENDO CAMINO DICIEMBRE 2021


ESPÍRITU NAVIDEÑO

Tradicionalmente la celebración de la Navidad ha sido, y sigue siéndolo, un encuentro familiar. Que hermoso sería si en esta oportunidad podríamos reunirnos para su celebración en el hogar inmenso de la Patria, para ello deberíamos tener un vínculo de unión que nos permita reconocernos como hermanos y hermanas: ideales semejantes y compartir los mismos amores, aceptando como premisa que la Patria es el otro/a y entonces la felicidad de la Navidad se convertiría en ese Espíritu Navideño que con mucho fervor anida en nuestros corazones mientras dura la celebración.

Por eso nos regocijamos y nos alegramos en la fiesta de la Nochebuena. Hace más de veintiún siglos Dios eligió a los humildes pastores de Belén para anunciar el advenimiento de la paz a los hombres de buena voluntad. Sobre aquél mensaje, los hombres de mala voluntad han acumulado veintiún siglos de guerras, crímenes, explotación y miseria, precisamente a costa del dolor y de la sangre de los pueblos humildes de la tierra. Para poder disfrutar el Espíritu de la Navidad, debemos imitar la humildad de aquellos pastores del Evangelio.

Salvando las distancias y remedando el cántico antiguo, podríamos decir que Dios ha hecho grandes cosas entre nosotros, deshaciendo la ambición del corazón de los soberbios/as, derribando de su trono a los poderosos/as, ensalzando a los humildes y colmando de bienes a los pobres.

Por eso la Nochebuena nos embarga el corazón con la armonía de sus encantos prodigiosos, porque la Nochebuena es nuestra, es la noche de la humildad, la noche de la justicia.

Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días, de sus semanas, de sus meses, especialmente en los tiempos de pandemia, y hasta los dolores ya sobrepasados nos parecen esta noche menos  amargos. Acaso, precisamente, porque ya son recuerdos.

Que hermoso sería que nos sintamos felices porque en el seno de la gran familia argentina que formamos, todos/as nos reconozcamos hijos/as iguales de la misma Patria, con los mismos derechos y los mismos deberes, solamente así podremos abrir nuestro corazón a la palabra ardiente del amor y comprender el verdadero sentido de la fraternidad.

Sentimos la necesidad de decirle a los hombres y mujeres del mundo el sencillo secreto de nuestra felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos/as para que reinen la justicia y el amor. Primero la justicia, que es algo así como el pedestal para el amor.

No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.

El día del amor y la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente las realidades del antiguo mensaje de Belén, renovado con la lucha cotidiana de los humildes para defender sus derechos y adquirir cada vez más una justa y equitativa distribución de la riqueza.

¿PUEDE EL ESPÍRITU NAVIDEÑO EXTENDERSE DURANTE EL RESTO DEL AÑO?

domingo, 5 de diciembre de 2021

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO NOVIEMBRE 2021

 

RICOS, PRIVILEGIADOS, DESIGUALES

¿QUÉ QUIEREN LAS ÉLITES DE LA ARGENTINA?

Nos pareció oportuno hacer conocer a nuestros amigos y amigas la nota publicada por la revista ANFIBIA de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), debido a su claridad en tocar temas a los cuales desde este espacio muchas veces nos hemos referido. Sugerimos a ustedes luego de leer el fragmento de la misma que publicamos, accedan a la nota completa en el sitio que figura al pie de la presente. Con seguridad no quedarán defraudados:

Del poder económico a la elite política

¿Quiénes mandan en este país y qué es lo que quieren de él? ¿Son los mismos que los de hace 50 o 100 años? ¿Qué poder tienen? ¿Qué tienen que ver con la democracia? ¿Querrán hacer algo con la desigualdad? Esta investigación de Paula Bistagnino navega por el pensamiento y las prácticas de algunxs representantes de las clases privilegiadas del país y forma parte de un especial latinoamericano editado por Pere Ortin y con el apoyo del programa de medios y comunicación para América Latina de la fundación Friedrich Ebert (FES Comunicación).

En el cono sur, en lo más remoto de América Latina, hay un país extenso que tiene a un tercio de sus 45 millones de habitantes en el 1 por ciento de su territorio. Una buena parte del resto de su geografía es de naturaleza diversa y bella, y otro tanto es de campos fértiles y productivos en los que se cultivan granos y se crían carnes de exportación. Como casi todos sus vecinos, se independizó hace más de dos siglos de España. Es una república y tiene un sistema democrático fuerte, aunque joven en su fortaleza si se considera que hace menos de medio siglo tuvo la dictadura militar más sangrienta de su historia.

El relato constitutivo de la identidad nacional se construyó sobre la negación de los pueblos originarios, diezmados y oprimidos por la colonia y después. Un mito fundacional que perdura y que junto a los amplios sectores medios alimentan una creencia instalada: es distinto a su región. Quizá por eso hoy cuesta asumir un índice de pobreza de más del 40 por ciento que atropella cualquier idea de justicia social. Vaya esta foto algo arbitraria de la Argentina antes de hacerse algunas preguntas. ¿Quiénes mandan en este país  y qué es lo que quieren de él? ¿Son las de hoy las mismas minorías privilegiadas que hace 50 o 100 años? ¿Qué poder tienen? ¿Qué tienen que ver con la democracia? ¿Querrán hacer algo con la desigualdad?

A fines del siglo XIX en la Argentina había una oligarquía terrateniente, que era la minoría privilegiada por excelencia: tenía la suma del poder económico, el control del Estado y ostentaba además ser el modelo cultural, que imitaba a las élites europeas e imponía a las clases medias en ascenso. Pero ya a lo largo del siglo XX se empezó a hablar de clases altas o de burguesías terratenientes e industriales.

domingo, 31 de octubre de 2021

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO OCTUBRE 2021

 

¿QUIÉN ESCONDIÓ LA CONSTITUCIÓN NACIONAL?

Cuando alguien comienza a pergeñar la idea de concebir su propia empresa, lo primero que debe plantearse cuál es la viabilidad del producto o servicio a prestar; para ello debe discernir cuales son los costos, es decir preguntarse ¿cuánto me cuesta producir este producto? Y también, ¿cuánto quiero ganarle?, ya que todo negocio  

debe generar sus propios recursos. Según Milton Fridman en la “Teoría de los Precios”, expresa que la fórmula para estimar los costos es la sumatoria de los costos fijos más los costos variables, lo que nos dará como final el costo por unidad de producción.

Luego de esto y de acuerdo a los factores mencionados, podrás determinar el porcentaje de utilidad, que agregado al costo total, te dará el precio de venta para tu producto.

Asimismo es recomendable seguir algunos pasos para fijar los precios de tus mercancías:

1. Identifica y evalúa el mercado al que tu producto o servicio va dirigido. Conoce a quienes les ayudarás a resolver una necesidad, dónde se encuentran, qué edades tienen, cuántos son y cómo actúan.

2. Estudia la oferta de tus competidores. Siendo realista, no hay industria en la que no exista competencia, así que analiza cuál es el precio que actualmente está ofreciendo tu competidor, si es un precio elevado, muy bajo o razonable.

3. Sobre tu producto o servicio, ¿es simple o complejo? Define si es duradero o no duradero. Un producto no duradero es un producto que cumple una necesidad básica e inmediata, que se consume de forma rápida y por lo tanto tiene un precio bajo.

4. Establece tus costos fijos y variables. Para ello es necesario que cuantifiques los costos fijos que deberás cubrir mes a mes para que tu producto pueda estar en el mercado; un ejemplo de estos costos son: luz eléctrica, sueldos, teléfono, alquiler, etc. Por otra parte, los costos variables son los costos que van totalmente relacionados con tu cantidad de producción, es decir, es la materia prima de la que está hecho tu producto.

5. Define tu porcentaje de utilidad deseado. Una vez que identificaste los costos de tu producto el siguiente paso es simple: ¿Cuánto quieres ganar o cuánto crees que tu producto vale? Te recomiendo que lo asignes en porcentaje porque así te será más sencillo el manejo de tu negocio, defínelo en términos como: “Quiero tener un margen de utilidad del 25% por cada producto vendido”.

6. Evalúa tu propuesta de valor. Hacer este análisis es fundamental y es necesario que tomes en cuenta:

·                     ¿Qué propuesta le estás dando a tus futuros clientes?

·                     ¿Qué valor les dará tu producto o servicio para resolver sus necesidades?

·                     Tu producto, ¿hace una combinación adecuada entre costos variables bajos y un buen producto de calidad?

·                     ¿Qué tan eficaz serás en resolver sus necesidades comparándote con la competencia?

Luego de analizar todo lo expresado anteriormente, podemos observar que el único insumo que integra el precio final que es decidido a voluntad del productor es la ganancia o rentabilidad, la que puede ser arbitraria según el “ánimo” del empresario. En ese ánimo un factor importante es la avidez de lucro que puede tenerse, lo que incidirá en el precio del producto de manera crucial, pudiéndose volver peligroso para el bolsillo de los consumidores cuando entran a tallar los efectos de monopolios u oligopolios que imponen sus propias reglas de comercialización debido a una falta de competencia, en muchos casos eliminadas de manera no muy noble.

lunes, 27 de septiembre de 2021

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE SETIEMBRE 2021

 

EL PAPAGAYO, SU CULTURA Y SU GRUPO DE WHATSAPP


En octubre de 2017 publicábamos en este espacio el siguiente texto, que con algunas modificaciones, consideramos sigue teniendo la misma vigencia que entonces.  

Antes de iniciar el desarrollo de esta nota, sería interesante tomar del diccionario la definición de las palabras que integran el título de la misma. Así tenemos:



Cultura

1. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. 2.Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Cultura popular

Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.

Papagayo

1.Ave del orden de las psitaciformes de unos 35 cm de largo, de vistosos colores, pico fuerte, grueso y muy encorvado, patas de tarsos delgados y dedos muy largos, con los cuales coge el alimento para llevarlo

a la boca, y que es propio de los países tropicales, pero en domesticidad vive en los climas templados y aprende a repetir palabras y frases enteras. 

2. Decir algunas cosas buenas y discretas, sin inteligencia ni conocimiento.

Análisis del tema

Una vez que tenemos claro el significado de estas palabras, conviene remarcar alguno de los conceptos que intervienen en su definición: en cuanto a cultura, el desarrollo de su juicio crítico. Aquí vemos que sólo los seres humanos participamos del hecho cultural y allí ejercemos el don tan preciado del que disponemos, el libre albedrío que nos permite desarrollar, o no, nuestro juicio crítico ante distintas opiniones o definiciones que nos llegan de otras personas o por intermedio de los medios de comunicación masivos.

Evidentemente esto se contrapone a las habilidades propias del papagayo que aprende a repetir palabras y frases, sin inteligencia ni conocimiento.

Si bien esta situación no es novedosa, ya que se ha arraigado mucho en la sociedad actual, vemos cotidianamente como muchas personas repiten sin analizar conscientemente conceptos y vierten opiniones carentes de un previo análisis crítico, y que sólo pueden sostener entre quienes utilizan igual manera de informarse y transmitir esa información. Pero apenas se encuentran con alguien que sí utilizó su inteligencia efectuando el mencionado análisis crítico de la noticia, allí se les terminan las palabras y la única opción es retirarse del diálogo o hacerse el enojado y agredir al otro u otra.

Darle a la lengua

martes, 31 de agosto de 2021

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO AGOSTO 2021

 

EVADIR IMPUESTOS ¿ES INMORAL?

La evasión impositiva está tan incorporada al inconsciente colectivo que hoy, sin tener ninguna duda, podemos afirmar que todas y todos lo hacemos cotidianamente de manera natural y sin ruborizarnos, ni siquiera poner cara de “yo no fui”, porque ya se ha constituido en una mecánica que nos incorporó el famoso “mercado neo-liberal”, sin siquiera darnos cuenta que estamos cometiendo un ilícito, ya que hay leyes que obligan a abonar impuestos, tasas, aportes, etc. a los gobiernos nacional, provinciales y municipales. Esta actitud social se debe a que tanto machacar que “los políticos se roban todo”, para qué entonces pagar impuestos, mejor me los quedo yo.

La mala formación que tenemos con respecto a este tema, ayudada por la desinformación con que diariamente nos bombardean los medios de “comunicación”, hace que aceptemos pasivamente esta teoría, sin darnos cuenta que a medida que las ruedas del sistema económico van rodando, todos nos perjudicamos con esta actitud, en especial los trabajadores y los sectores de menores recursos. Realmente los estados (nacional, provincial o municipal) necesitan de la contribución tributaria de la sociedad toda para llevar adelante las obras y los servicios que deben realizar para el bienestar general de todos los habitantes. Es decir que el pago de impuestos obedece a una actitud solidaria en la que todos y todas contribuimos para tener un mejor vivir sin discriminar a nadie por razones económicas.

¿Cómo funciona esta evasión generalizada?

Lo más común y que está a la mano de cualquiera para verificarlo es el pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA), cuando compramos cualquier artículo en un comercio como consumidor final es muy habitual que no nos den una factura legal, muchas veces solo un ticket sin valor fiscal, pero en el importe abonado está incluido el IVA que el comerciante como agente recaudador debe rendir ante el fisco. Pero si no hay factura oficial ¿cómo sabemos que el importe correspondiente vaya a las arcas fiscales y no quede en la caja del comercio?

También podemos constatar que en algunos comercios cuando el valor del artículo que adquirimos es importante, nos ofrecen el descuento del impuesto si no requerimos la factura oficial, en este caso la evasión va en carril doble, ya que el comerciante ya compró el producto en negro para hacernos esta oferta, primera evasión y luego la segunda en que nosotros fuimos cómplices.   

Estos ejemplos son sencillos y pueden servir para entender, o por lo menos para darnos cuenta, que hay una cantidad de formas que tienen las empresas para practicar la evasión fiscal hasta llegar a la fuga de capitales y abrir cuentas off-shore en paraísos fiscales.

Otra manera habitual con la que se evaden obligaciones fiscales son los aportes previsionales que los empresarios deben retener a los trabajadores y depositarlos ante la caja de jubilaciones correspondiente, lo que conlleva un aporte que también debe realizar la empresa. Con esta modalidad el empresario se beneficia evadiendo los aportes debidos, con el perjuicio que le ocasiona al trabajador que no acumula aportes para su futura jubilación.

¿Dónde va el dinero recaudado?

Como decíamos más arriba, los gobiernos deben utilizar los fondos recaudados para la realización de obras y servicios públicos y contribuir a una distribución más equitativa de la riqueza proveyendo subsidios a quienes están atravesando situaciones que hacen que no lleguen a un ingreso que les permita satisfacer sus necesidades básicas. También se dan subsidios a empresas de servicio, como las de transporte, y a aquellas que por razones excepcionales, como el caso de la pandemia, no pueden abonar los salarios a los trabajadores. En esto debemos sincerarnos un poco, cuando el subsidio baja a los trabajadores o desocupados como tienen la denominación “PLAN…”, los llamamos “planeros”, agregando la categoría de “vagos” u otras descalificaciones, en cambio cuando el mismo baja a los empresarios, los aceptamos como una obligación que tiene el Estado. Esto sólo a modo de visualizar una doble vara de medición.

Por supuesto que tan solo con la recaudación personal y de las empresas no alcanzaría para esa redistribución de la riqueza que mencionábamos, los estados tienen otras formas de recaudar o de conseguir empréstitos para lograr sus fines que sería muy complejo de explicar en esta nota. También el estado nacional coparticipa con las provincias los impuestos que recauda y del mismo modo las provincias lo hacen con sus municipios, que es otra manera de recaudación de cada uno de ellos.

Moral tributaria

La moral tributaria depende de varias motivaciones que trabajan en conjunto. Las más importantes son el grado de reciprocidad Estado-sociedad, la progresividad del sistema fiscal y las normas sociales.

domingo, 8 de agosto de 2021

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO JULIO 2021

 

¿PODEMOS LIBERARNOS DEL PODER FINANCIERO?

En varias oportunidades, desde este espacio, nos hemos referido a ese flagelo que azota a toda la humanidad: “la injusta distribución de la riqueza”. Hemos analizado las actitudes de los formadores de precios, también lo hicimos considerando la desmedida ambición por la acumulación de bienes, etc., etc. Hoy queremos abarcar un factor que consideramos realmente inmoral en las relaciones económicas que se dan dentro del llamado “mercado capitalista neo-liberal”, un espacio donde se percibe con mucha claridad la preponderancia del individualismo, que lo convierte automáticamente en “mercado del egoísmo”. Refiriéndonos con esto al poder financiero.

El mismo está íntimamente hermanado con la usura, tópico que también hemos abordado en esta columna en varias ediciones. En octubre de 2013 expresábamos al respecto: Una de las formas más cuestionada y aberrante de acumulación egoísta es la usura, que fue desde la antigüedad repudiada por la sociedad intentándose casi siempre de legislar para regular la actividad de los despiadados prestamistas, que aprovechándose de la necesidad de quien solicita el crédito, aplican tasas muy elevadas que muchas veces no pueden pagarse, lo que pone en riesgo no solo la economía de la persona, sino también su integridad física por las formas que utilizan estos prestadores de dinero para cobrar lo pactado aprovechando la indefensión de quienes requieren de estos “servicios” financieros.

En castellano para referirnos a estos créditos usurarios recurrimos a la figura del león, en referencia a que por su fuerza impone su voluntad en la selva. Los norteamericanos en cambio grafican mucho mejor el tema refiriéndose a la voracidad del tiburón. Éste ataca despiadadamente a sus víctimas y el matar y devorar seres humanos es para él un festín apreciado. Por el contrario, al rey de la selva lo envuelve cierta aureola de nobleza. Sin dudarlo, los desalmados prestamistas usureros (personas, bancos o países) se parecen más, en sus ansias destructivas y depredadoras, al tiburón de los mares que al león de las selvas.

“Shakespeare nos presenta en ‘El mercader de Venecia’ a Shyloch como el tipo usurero por antonomasia. Shyloch, el prestamista, vive obsesionado por ganar dinero y para ello esquilma despiadadamente a los necesitados con intereses exorbitantes. La dureza del corazón, la crueldad, el ansia insaciable de lucro, aun a costa del hambre, de la miseria y de la muerte de sus víctimas, son los rasgos típicos del espíritu de Shyloch. La figura de Shyloch, del gran dramaturgo inglés, es el símbolo más apropiado para analizar el comportamiento, en el momento actual, de los grandes bancos internacionales y de los países industrializados. Han variado los procedimientos del despojo y la condición y el número de las víctimas, pero es la misma avaricia la que dicta sus normas de conducta. Ahora ya no serán contadas personas particulares las explotadas y expoliadas de una manera inmisericorde. Serán millones de personas, que ni siquiera llegan a percibir, en la mayoría de los casos, de quién es la mano que les despoja de sus bienes más elementales, quienes sufrirán sus desastrosas consecuencias.” (1)