domingo, 25 de octubre de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE OCTUBRE

 EXCESO DE CODICIAS

 “En Sao Miguel Paulista dos hombres reclaman,

con el título póstumo de su sangre extendida,

la tierra que les hurta el latifundio,

la casa que les niega la ciudad sitiada, exceso de codicias.”

Estos versos que integran el poema Salmos de abril en Sao Paulo del libro El tiempo y la espera del recientemente fallecido Obispo Pedro Casaldáliga, inspiraron el título de esta nota. Si bien en su propia denominación la codicia expresa el afán desmedido de una persona por tener riquezas y bienes, esta manifestación poética “exceso de codicias” le da un complemento que refuerza la gravedad de esta verdadera pandemia de la humanidad que sumerge al ser humano en una aterradora bajeza espiritual. En la codicia, la gente ambiciona tener más de lo que necesita para vivir. De allí que pueda llevar a las personas a tener conductas al margen de la moralidad y la legalidad.

Sin embargo, esto no significa que cualquier anhelo de posesiones materiales sea necesariamente codicia, pues tener y acumular bienes es algo positivo. Lo que hace que la codicia sea negativa es el hambre excesivo e insaciable de posesiones, donde no se tiene moderación ni miramientos con los demás.

Codicia y avaricia son términos relativamente sinónimos. Ambos hacen referencia al ansia de una persona por poseer todas las riquezas, bienes y propiedades posibles. Sin embargo, se diferencian en que, mientras que en la avaricia este anhelo de posesiones viene aunado al deseo de conservarlas y de no gastarlas, en la codicia no hay necesariamente afán por mantener las posesiones, apenas por tenerlas sin medida alguna.

La codicia y la avaricia generan deslealtad, traición deliberada -especialmente para el beneficio personal- como es el caso de dejarse sobornar o exigir la recompensa ilícita antes de que los hechos se produzcan.

De hecho, en el cristianismo se considera a la avaricia, y ésta arrastra a la codicia, como uno de los pecados capitales, pues es un pecado de exceso. Por esta razón, la codicia es lo opuesto a virtudes como la generosidad, la solidaridad o el comedimiento.

¿Qué significa ser una persona codiciosa? Se ha definido como un afán excesivo de riquezas, como un deseo voraz y vehemente de algunas cosas buenas, no solo de dinero o riquezas. Lo que más caracteriza al codicioso es un interés propio, un egoísmo que nunca se consigue satisfacer. ...

Para el codicioso, suficiente nunca es suficiente. 

Para redondear la idea, podemos decir que los llamados pecados capitales corresponden a la clasificación de los vicios o deseos del hombre en las enseñanzas del cristianismo. Los mismos reciben el adjetivo de “capitales” porque constituyen la fuente, principio o “cabeza” de otros pecados. Esto significa que la compulsión por los pecados capitales tienta a las personas a satisfacer su deseo a toda costa, lo que implica cometer otros pecados para lograrlos. En este sentido, quien es movido por los mismos se deshumaniza y deshumaniza a los otros y otras al reducirlos a meros obstáculos de su deseo o instrumentos de su voluntad.

Para meternos un poco en nuestra realidad, podemos observar como los sectores más poderosos de nuestra economía, se niegan sistemáticamente a distribuir en la sociedad parte de las grandes ganancias que les proporcionan sus capitales, en muchas ocasiones vemos como la codicia y la avaricia, según definimos más arriba, van alegremente de la mano en estas actitudes carentes de todo espíritu solidario.

Escuchamos que los productores de granos acumulan sus cosechas en silos bolsa y reiteradamente se niegan a exportarlos esperando que la cotización de los mismos sea de su agrado y le redunde mayores beneficios, sin tener en cuenta que la sociedad en su conjunto también necesita que esa comercialización se efectúe para que también el famoso “derrame” se extienda a toda la comunidad.

Otro ejemplo lo tenemos en las opiniones sobre el proyecto de ley para gravar a las grandes fortunas con un aporte solidario por única vez, y lo que es difícil de entender no es la postura que tienen precisamente los grandes millonarios codiciosos y avaros, sino todo el séquito de amanuenses que se oponen al proyecto que en numerosos casos son trabajadores o carenciados. Desconociendo que ese aporte facilitaría al Estado la subvención a los sectores que hoy están sufriendo las consecuencias económicas del campo arrasado que dejó el gobierno anterior y amplificado por la pandemia que hoy asola al planeta.


domingo, 4 de octubre de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO SETIEMBRE 2020

 

PONER LÍMITES AL ECOCIDIO

Los humedales

Antes de entrar en tema es conveniente conocer que son los humedales y que función cumplen. Los humedales son áreas que permanecen en condiciones de inundación o con suelo saturado con agua durante períodos considerables de tiempo. Si bien este término engloba una amplia variedad de ecosistemas, todos los humedales comparten una propiedad primordial: el agua es el elemento clave que define sus características físicas, vegetales, animales y sus relaciones.

A nivel global, se calcula que los humedales cubren aproximadamente 12,1 millones de km2. Sin embargo, la Perspectiva Mundial sobre los Humedales estima que su extensión ha disminuido rápidamente, con pérdidas del 35% desde 1970. Esta pérdida o degradación de los humedales tiene efectos negativos en la naturaleza y las personas. Las principales presiones sobre los humedales se relacionan con cambios en el uso del suelo (urbanización, deforestación, rellenos, etc.), alteraciones en la dinámica del agua (por extracción, intercepción, desvíos, etc.), extracciones (pesca, mad


eras, pasturas, etc.), contaminación (agrícola, industrial y doméstica), introducción de especies exóticas invasoras y el cambio climático.

Luego de conocer su importancia en el ecosistema, debemos preguntarnos ¿quiénes son los que se oponen a la norma que resguarde a los humedales, y por qué?

En una nota publicada en Página 12, Melisa Molina y Agustín Álvarez Rey expresan: “Las asociaciones empresarias que nuclean a las arroceras, la Sociedad Rural, la Federación Agraria, grandes productores agropecuarios, empresas agroexportadoras y mineras juegan fuerte para evitar la sanción de una ley de presupuestos mínimos para resguardar a los humedales. El lobby de los sectores interesados en frenar el debate de la norma no es novedad. La ley fue frustrada dos veces en los últimos años por la acción de corporaciones que tienen intereses sobre esos territorios. Desde las distintas organizaciones que reclaman por la preservación de los ecosistemas húmedos no dudan en señalar que los dirigentes y empresarios que recorren los pasillos del Congreso para hacer naufragar el debate, son responsables de los incendios intencionales que desde hace semanas arrasan con las reservas naturales. 

Los incendios de los últimos meses en el Delta del Paraná volvieron a poner en el centro de la escena la urgencia de sancionar una ley que regule las actividades en los humedales, pero al mismo tiempo dejaron expuestos a los sectores que utilizan el fuego como el primer engranaje para poner en marcha sus negocios. Muchos de los denunciados e investigados por daños ambientales tienen vínculos directos con empresas que militan en contra de cualquier norma que ponga límites al ecocidio. En ese marco, las cámaras empresarias plantean un falso dilema entre la aprobación de una ley que proteja el medio ambiente y la actividad productiva. En algunos casos, el poder político provincial hace suya la postura de las corporaciones y repite los argumentos en reuniones con autoridades y funcionarios”.

En el área de humedales en la Argentina se llevan a cabo plantaciones de arroz, extracción de litio, ganadería y la construcción de countries, lo que motiva la existencia de lobby de parte de empresas inmobiliariasA mediados de este año han entrado seis proyectos, uno de ellos, el impulsado por el diputado Leonardo Grosso (FDT) ha sido el que más avanzó, el autor así se refería al respecto: "hay un compromiso de todo el arco político a que se generen los consensos necesarios para sancionar la ley". …"Estamos haciendo un esfuerzo grande para tener la mejor ley posible. Tenemos la decisión política de avanzar por muchas que sean las resistencias, porque lo que el Estado no regula el mercado lo está destruyendo".

jueves, 27 de agosto de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE AGOSTO

LOS GOBIERNOS PASAN, LA POLICÍA QUEDA

Allá por el año 1973 el realizador cinematográfico Costa Gavras ponía a consideración del público su film “Etat de Siége” (Estado de sitio), en el cual recreaba el final de un agente de la CIA que operó en Latinoamérica, especialmente en Brasil y Uruguay, al ver la película me quedó grabada una frase que Dan Mitrione (CIA) pronunció al dictar un curso sobre torturas, del cual era un maestro, a las policías latinoamericanas en el Brasil, y que le da título a la presente nota: “…no olviden que los gobiernos pasan pero la policía queda…”

La presencia de Mitrione en América Latina habla de la práctica sistemática de la CIA de intervenir en la región para asistir en la "desaparición" de cualquier amenaza a la seguridad, en plena Guerra Fría.

La primera misión de Mitrione fue crear una "fuerza policíaca" en Brasil, tras el golpe de Estado de 1964. Esa fuerza contaba para 1969 con cien mil policías y 523 elementos "especializados" que recibieron instrucción de EE.UU.

En su libro La Guardia Pretoriana, el ex agente de la CIA John Stockwell escribió: "Se utilizaban películas y material didáctico de diversas técnicas de tortura y eventualmente los estudiantes tenían que practicar. Entonces Mitrione ordenaba secuestrar a limosneros de las calles, que se usaban como conejillos de indias. Cuando se desmayaban, les inyectaban vitaminas y tras dejarlos recuperar, volvían a otra sesión".

En Montevideo, Mitrione era el jefe de la Oficina de Seguridad Pública. Oficialmente la OPS era una división de la Agencia para el Desarrollo Internacional, pero su director en Washington, Byron Engle, era una mano de la CIA.

Cuando Mitrione se hizo cargo de la OPS en 1969, Uruguay atravesaba una crisis que se traducía en paros, protestas estudiantiles y actividad subversiva de los Tupamaros. El norteamericano prestó su servicio a la policía uruguaya, con métodos de tortura mucho más sofisticados de los que ya se aplicaban. Aconsejaba: "Antes que nada hay que ser eficiente. Hay que causar sólo el daño estrictamente necesario, ni un milímetro más. Debemos controlar nuestro temperamento en todo caso. Se debe actuar con la eficiencia de un cirujano y con la perfección de un artista".

"El dolor preciso, en el momento preciso, en la cantidad precisa, para el efecto deseado". La frase pertenece a Dan Mitrione, y sintetiza quién era y a qué se dedicaba este maestro de la tortura de la CIA, a fines de los 60 y principios de los 70 en América Latina.

Las enseñanzas de Mitrione en Brasil y Uruguay sobre shocks eléctricos en los genitales, agujas electrificadas clavadas en la piel bajo las uñas, quemaduras de cigarrillos y el lento estrangulamiento, se terminaron con su secuestro y ejecución en 1970 por la guerrilla de los Tupamaros.


sábado, 1 de agosto de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE JULIO

LOS PROFETAS DEL ODIO Y LA YAPA

Tomé el título de esta columna del nombre del libro de Dn Arturo Jauretche aparecido en el año 1957, no fue por azar, sino que este texto, a quienes lo hemos leído en nuestra juventud despertó en nuestro corazón una enorme esperanza de una recuperación nacional completa caminando unos pocos años. En una introducción al libro que hace en una página web Osvaldo Guglielmino expresa: Creíamos que esta verdad que surge de la cosmovisión de la Argentina real sostenida desde sus orígenes con los nombres y los hechos de los Saavedra, Belgrano, Campana, San Martín, Dorrego, Rosas, José y Rafael Hernández, llegando a nuestros tiempos con Yrigoyen y Perón, no podía sino imponerse definitivamente según el orden natural, autóctono y endógeno que representa. Seguramente ni el mismo Jauretche ni, por supuesto, nosotros entonces, podíamos suponer hasta que profundidad del meollo argentino llegaría, como ha llegado hoy, el antipaís anunciado por los profetas del odio. Tampoco estos imaginaron, claro, que aparecerían personeros de los intereses antinacionales que Jauretche denuncia que postrarían, hasta la agonía, a la patria de San Martín, de Rosas y de Perón. Dijo entonces, de entrada no más, Jauretche: Quiero poner en evidencia los factores culturales que se oponen a nuestro pleno desarrollo como Nación, a la prosperidad general y al bienestar de nuestro pueblo, y los instrumentos que preparan las condiciones intelectuales de indefensión del país. En la parte dedicada a La Yapa -palabra vernácula y, por ello, libre- realiza don Arturo un profundo revisionismo cultural defendiendo, frente a las falsedades de la intelligentzia colonizada y colonizante, las verdades del discurso nacional surgido de la propia cosmovivencia y cosmovisión del país argentino, del mundo y de la vida.”

Hechos concretos confirman que la tan mentada “grieta” que siempre tratan de endilgarnos su origen a los nacionales y populares, existe desde el comienzo de nuestra historia como país. El 13 de diciembre de 1828 Lavalle, instigado por Salvador María del Carril, fusiló a Dorrego precisamente por ese odio que existe en la Argentina contra quienes se oponen a la opresión de los poderosos desde el campo del pueblo.

Cuando el pobre quiere dejar de serlo, ya deja de ser bueno y se convierte en endemoniado, simplemente por reclamar sus derechos. Ya en 1845 Domingo Faustino Sarmiento estigmatizaba a Facundo Quiroga como la barbarie que impide el desarrollo de la civilización. Aquí se construye la lamentable disyuntiva “civilización o barbarie”. Podríamos citar innumerables dichos del “padre del aula” que confirmarían su apreciación hacia el gaucho, el indio, es decir a los hijos de esta tierra que a su vez eran excluidos en las “aulas sarmientinas”.

Esta concepción fue el estandarte de la Campaña del Desierto allá en 1880. Adolfo Alsina dirá “el indio es típico hijo del desierto, indómito y salvaje por placer, por costumbre y por instinto”.

Ya en épocas más cercanas aparece la demonización de Hipólito Yrigoyen, la prensa le calificaba con varios motes entre ellos, “mestizo, germanófilo y bárbaro” o “mazorquero de arrabal”. El mismo 6 de setiembre de 1930, cuando lo derroca el golpe cívico militar, como hordas salvajes irrumpieron en su domicilio particular, saquearon sus pertenencias y lo incendiaron, buscaban el oro que decían se había “robado”.

Como no podía ser de otra manera, según viene la historia, el peronismo no fue excluido, sino que este odio visceral se manifestó con él de una manera exasperada. Desde el inicio mismo aquél 17 de octubre de 1945, esa multitud de trabajadores que arribaron a la Plaza de Mayo fue catalogada por la oligarquía como “aluvión zoológico”, integrada por “cabecitas negras”. Al referirse a Evita, Sergio Wischñevsky en su artículo “Un odio histórico” (Pag. 12) dice: “El caso de Eva Duarte es un capítulo central de la historia del odio en Argentina. Un odio que parecía inversamente proporcional al amor que le tenían las multitudes de trabajadores. Un odio del que no fueron objeto tremendos dictadores, ni asesinos seriales. Evita tocó una fibra, la insubordinación plebeya, que resultó imperdonable. ‘Viva el cáncer’ escribieron en los muros cuando se enfermó, y cuando murió, los intelectuales más conspicuos perdieron todo pudor…” “…Toda la odisea del cuerpo de Eva hasta encontrar su sepultura definitiva muestra, con una claridad que abruma, hasta dónde ese odio está condimentado de un miedo ancestral.”

Con la inscripción de “Cristo Vence” aviones de nuestras fuerzas armadas bombardearon a mansalva la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, dejando un saldo de cientos de muertos y miles de heridos en un pueblo que mansa y tranquilamente circulaba por el lugar, siendo la única vez en el mundo en que una fuerza militar ataca sorpresivamente a su propio país, además a ciudadanos indefensos.

Cuando el 16 de setiembre de ese mismo año se concretó el golpe cívico militar que derrocó a Perón, el ensañamiento fue atroz, persecución a peronistas, fusilamientos, proscripciones de políticos, deportistas, artistas, sindicalistas, intelectuales y llegaron a prohibir por un decreto el mismo nombre de Perón, Evita y todo símbolo que identificara al sector. Una verdadera “revolución libertadora” que a los únicos que liberó fue a los poderosos, a las empresas multinacionales para enriquecerse más y que se adueñen del país.

Ya muy cerca apareció el nuevo enemigo a odiar, el subversivo, con ese pretexto la dictadura cívico-militar-clerical sembró de sangre nuestro precioso suelo. Hoy en plena época democrática aparecen nuevamente esos fantasmas vetustos, pero con sábanas nuevas, para acosar a quienes quieren un país con igualdad de oportunidades y que la justicia social sea una política de estado.

Los nuevos profetas del odio

En estos tiempos de pandemia vemos como un grupo de personas, que no son un colectivo sino simplemente una suma de individualidades, sale a manifestarse en contra de la cuarentena de manera rabiosa y con consignas caóticas e incoherentes, profiriendo gritos y agrediendo a quienes consideran no piensan como ellos. Debemos preguntarnos, ¿cuáles son las razones invisibles de estos odiadores? Los dirigentes y periodistas que fogonean esa violencia en estos irresponsables para que salgan a la calle, lo hacen premeditadamente, ya que con sus palabras les hacen creer que le están diciendo la verdad, una realidad ficticia y solo consumible por quienes ya tienen engendrado el odio en su propio ser. Son individuos que se oponen a todo irracionalmente, simplemente guiados por el odio, en este caso al gobierno.

Y estos predicadores van atizando ese resentimiento generando el efecto de una caldera que va levantando presión y cuando llega al límite, salta la válvula de escape, entonces cuando la violencia queda sin freno, el individuo sale a gritar, a golpear, a insultar y finalmente puede conducirlo a la muerte.

Y la yapa….

Entonces esos líderes, intelectuales, periodistas y tantos más, les dicen a esos pobres y tristes protagonistas de estos hechos: nosotros de yapa les damos cobertura y blindaje mediático, no les mandamos reprimir por el desorden o cualquier delito que puedan cometer… ¡Ah! También la justicia mirará para otro lado.

Amigas, amigos, hasta el mes próximo.

 

 

Nicolás Salcito

Ver la publicación completa en: www.haciendocamino.com.ar/hc-159.pdf


sábado, 27 de junio de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE JUNIO 2020


ENTRE PATRIOTAS Y PATRIOTEROS

Para poder realizar una reflexión sobre que es ser un patriota o un patriotero/patriotera, debemos antes buscar una definición de cada uno de estos términos, así tenemos:
Patriota: Es quien ama profundamente a su patria, trabaja y se arriesga por ella y también por el bienestar de su pueblo. Sus valores fundamentales son la solidaridad, la humildad y el desprendimiento de las cosas materiales, entre otras.
Patriotero/a: Lo percibimos en quienes alardean excesiva
e inoportunamente de patriotismo. Se destacan en la exteriorización de sus actos el individualismo, el egoísmo, la codicia y algún grado de ignorancia sobre los temas por los que se expresan.
Luego de dejar en claro desde dónde hablamos sobre estos términos, empezamos a analizar las diversas realidades históricas que con el tiempo fueron definiendo las actitudes de los pueblos frente a distintos acontecimientos.
Los imperios que dominaron a la humanidad o a parte de ella, fueron extendiendo sus dominios de diversas formas muy raramente pacíficas. La invasión de países por parte de los mismos ha sido violenta y mediante la guerra con quienes se oponían a su voluntad, derramando torrentes de sangre en sus poblaciones no respetando edad, sexo o condición de los habitantes.
La causa de esta anexión de territorios y países ha sido siempre la de obtener los recursos naturales de los mismos y también tener mano de obra barata, o mejor esclavos, para su explotación.
América no fue la excepción a la regla, aquí le agregaron un elemento purificador de las acciones violentas, la “evangelización”, en el territorio del norte (hoy EE. UU.) lo hicieron con la biblia y el rifle, en el sur con la espada y la biblia. En el primero fueron más efectivos en el exterminio de los pueblos originarios, quedando hoy en día muy pocos integrantes de los mismos; en el sur sobrevivieron algunos más, muriendo la mayoría en forma directa por los “conquistadores” o indirectamente debido a la explotación extrema en la extracción de los recursos de la tierra o en otros tipos de trabajos.
No conformes con el trato que le dieron a los originarios de estas tierras, “exportaron” del continente africano a miles de habitantes mediante la trata de esclavos, que fue pingüe negocio para muchos inescrupulosos. Por supuesto esta “inmigración” no fue voluntaria de los que la sufrieron, persiguiendo con ello que los que llegaban a nuestras tierras perdieran el sentido de pertenencia al terruño que los vio nacer y crecer, sufriendo así el desarraigo de lo que era su patria y como consecuencia un elemento más para no luchar por la misma, aquí eran extraños, no conocían las nuevas culturas ni las costumbres cayendo así en una total indefensión. Aunque vemos que esa metodología no logró el resultado esperado, hoy las distintas etnias muestran que han preservado sus acervos culturales y cuando tienen oportunidad hacen escuchar su voz y su fuerza. Comprobamos que la patria de origen late siempre en el corazón.
Y POR CASA ¿CÓMO ANDAMOS?

miércoles, 27 de mayo de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE MAYO


“LO CONTRARIO DE POBREZA NO ES RIQUEZA, ES JUSTICIA SOCIAL”
(Javier Fesser)

Para poner un límite hacia atrás en la historia, vamos a decir que a partir de la irrupción del capitalismo en la humanidad, se ha ido creando en la sociedad una injusticia provocada por debilidades o antivalores que los humanos tenemos dentro formando parte de nuestra propia esencia, sin desconocer que existen allí también muchas fortalezas y valores. Al referirnos a nuestras fuerzas internas, digamos miserables, lo hacemos respecto a la avaricia, a la tendencia de acumular bienes materiales, normalmente engañándonos a nosotros mismos que lo logrado ha sido por “nuestro” esfuerzo personal, no reconociendo que realmente ha sido fruto del trabajo de otros seres humanos a quienes hemos explotado para beneficio propio.
Partimos del capitalismo porque de otra manera tendríamos que irnos muy lejos ya que la brecha entre pobres y ricos ya existía en la época en que Moisés conducía al “pueblo elegido” hacia la tierra prometida, lo que lo obligó a decretar el llamado “año de gracia”, donde se perdonaban todas las deudas y se recuperaban las tierras y bienes que pertenecían a quienes eran esclavizados en aquellos tiempos. (Solución que bien se tendría que aplicar en la actualidad para volver a barajar y dar de nuevo).
La mentalidad del capitalista y más aún al otro “virus” que significa el capitalismo financiero, es que el trabajo es un bien de cambio en el mercado, entonces como tal tiene un precio y para la empresa es un “costo más”, entonces regidos por las leyes de ese mercado cuanto menos paguemos el esfuerzo del trabajador o trabajadora mayor será la ganancia para el empresario/a.
Cuando la miserabilidad del espíritu de lucro nos posesiona, ya no existen barreras éticas que nos contengan y el acaparar se convierte en un vicio que lamentablemente trae consecuencias desastrosas para la comunidad, como ser la pobreza de muchos que como resultado de estas actitudes caerán en el desempleo o en el empleo informal, sin protección social alguna.
Estos personajes que hoy llevan acumulados cuantiosos capitales, cada día se siguen haciendo más y más ricos, en desmedro de la mayoría de la población que va cayendo cada vez en el duro y angustiante agujero de la pobreza. Precisamente por ese mismo pensamiento, el empresario capitalista nunca va a distribuir los enormes beneficios de su empresa con los trabajadores y trabajadoras que con su esfuerzo cotidiano lo han hecho posible; eso sí cuando las cosas no van bien y va a pérdida (o a ganar menos), enseguida la comparte con ellos y ellas.

miércoles, 22 de abril de 2020

EDITORIAL DE ABRIL DE HACIENDO CAMINO

LO MÁS BUENO Y LO MÁS MISERABLE


En momentos muy críticos por los que atraviesa una sociedad, sean estos provocado por catástrofes naturales (terremotos, sunamis, etc.), iniciadas por el ser humano (guerras, deforestaciones masivas, fumigaciones tóxicas, etc.) o aquellas a las que no le podemos atribuir un origen muy seguro, como es el caso de la pandemia del Covid19 que hoy nos afecta, ante el posible peligro que nos acecha, en cada integrante de la comunidad afloran sentimientos que nos llevan a actuar con lo mejor de nuestros valores, pero también lo hacen esas fuerzas que llevamos dentro, muchas veces desconocidas, que nos inducen a tomar acciones de lo más miserables. En el primer caso aparece la necesidad de salvarnos todos juntos, allí vemos la solidaridad, el pensar en un mundo mejor, en soñar con un país mejor; en el segundo observamos que quienes todos los días comparten los espacios comunes, el trabajo, la calle, los comercios sacan a la superficie sus valores más oscuros, egoístas, con una hipocresía profunda y se pliegan al “sálvense quien pueda”. Entre estas actitudes están el odio al pobre, tratarlos de vagos cuando realmente están en un estado de vulnerabilidad, el desprecio absoluto frente a la desocupación que sufren muchos semejantes, que lleva al hambre, la enfermedad y hasta la muerte.
Se visibiliza entonces la famosa “grieta”, esa que expresa el enorme abismo existente entre nuestras diferentes escalas de valores para evaluar una situación crítica y determinarnos a colaborar a la solución o a fugarnos y abandonar a su suerte a los demás. Y donde más podemos apreciarla es con la injusta distribución de la riqueza y podemos decir junto con Mempo Giardinelli que: “El grado de concentración de la riqueza es, además de obsceno, agobiante. Y en la Argentina es ya insostenible”.
Algunos botones de muestra: el economista Horacio Rovelli acaba de calcular que “si el 70 por ciento de los titulares de los 400.000 millones de dólares de activos argentinos en el exterior pagaran el impuesto a los bienes personales, el Estado dispondría de más de 5.000 millones de dólares anuales para enfrentar la emergencia”. En nuestro país 28 empresas extranjeras concentran el 80% de la canasta de alimentos y artículos de limpieza, lo que permite la fijación a su arbitrio de los precios de sus productos. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) encontró 2.600 millones de dólares en 950 cuentas radicadas fuera del país. Se trata de cuentas que no han sido declaradas ante el fisco nacional y cada una posee como mínimo un millón de dólares. Durante el gobierno anterior, la AFIP había desestimado investigar estas situaciones.
Lo mejor que llevamos dentro
Si bien por lo general lo que se difunde por los distintos medios, no sólo de comunicación masiva sino también en las redes sociales, son los casos que conductas de personas, grupos, empresas, etc. que no se comportan solidariamente con los demás, los más comunes son de quienes ponen a disposición de la comunidad toda la solidaridad, el esfuerzo y en la mayoría de los casos de forma anónima. Así tenemos numerosos voluntarios que se incorporaron a colaborar con los equipos de salud, otros que lo hacen acompañando a las personas mayores o con dificultades, haciéndoles las compras y los trámites, quienes organizan bancos de alimentos para ayudar a familias que por la imposibilidad de ejercer su trabajo se ven en situación de vulnerabilidad, así muchas más.

lunes, 23 de marzo de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE MARZO

LA MUJER Y LA PESADA CARGA POR CULPA DE UNA MANZANA



Si bien el libro del Génesis cuando se refiere a la creación del mundo, no menciona en ninguna parte que el “árbol de la ciencia del bien y del mal”, de cuyo fruto Eva tentó a Adán y lo hizo cometer lo que se llamó el “pecado original”, haya sido un manzano, la fábula sigue vigente hasta nuestros días.
Lo que, como interpretación personal, considero que en ese relato del Antiguo Testamento sobre la creación del Hombre, surge claro que Dios lo “hizo a su imagen y semejanza”, y que al darle una compañera a Adán expresa que “macho y hembra lo creó, varón y mujer lo creó”. Sin embargo y a pesar de haber pasado varios miles de años, el género varón se confundió con el de la especie, es decir el Hombre, dejando de por sí en segundo plano al de la mujer. Creo que allí comienza a germinar la semilla del “patriarcado”, que se afianzó con la creencia que la única que actuó mal desobedeciendo a Dios fue Eva, cuando Adán fue partícipe necesario para consumar dicho acto. Dejando de lado la bibliografía religiosa, tanto judeo-cristiana como la musulmana que coinciden en esto, esa mochila muy pesada aún sigue presente en las espaldas de las mujeres.
¿Cuál es el origen del Día de la Mujer y por qué se conmemora el 8 de marzo?
Se conmemora el Día Internacional de la Mujer, formalizado por Naciones Unidas en 1975, aunque recién en 1977 la Asamblea General de la ONU lo oficializó como tal.
Este especial día, en palabras de la ONU, "se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el varón".
Pese a haberse convertido en una jornada global en pro de la igualdad, muchas personas aún se preguntan cuál es su origen y qué llevó a que el 8 de marzo obtuviera este reconocimiento internacional.
Para explicarlo, hay que echar la vista atrás: a las protestas que desembocaron en toda una revolución. A finales del siglo XIX y principios del XX.
“Las mujeres y varones son creados iguales”

El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en el movimiento obrero de mediados del siglo XIX, en un momento de gran expansión y turbulencias en el mundo industrializado, en el que la mujer comenzó a alzar cada vez más su voz.

jueves, 13 de febrero de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO FEBRERO


CARNAVAL, PAPEL PICADO Y LIBERACIÓN

Cuando estamos en el mes de febrero, muchas veces los que sumamos algunas decenas de años, recordamos con cierta nostalgia, pero especialmente con mucha alegría los festejos del carnaval en nuestra niñez, adolescencia y juventud. Allí nos vienen a la memoria los divertidos juegos con agua donde varones y mujeres se conformaban en bandos rivales en una “guerra” muy húmeda y entretenida entre los vecinos de la cuadra. Así se fortificaban los lazos de amistad de las familias que vivían en el lugar.
Luego, llegada la noche, el grupo familiar, generalmente disfraces de por medio, concurrían al corso del barrio, los que se hacían en la avenida o calle principal en lo que era el centro comercial. Entonces se engalanaban las cuadras con luces y guirnaldas de colores que hacían de techo a los que transitábamos en fila de ida y vuelta luciendo trajes coloridos que ocultaban nuestra propia identidad. Arrojando papel picado, serpentinas, agua florida y algún plumerillo en las manos para hacer cosquillas a quienes pasaban a nuestro lado. Por supuesto también había un palco donde subían las distintas comparsas que venían de otros barrios con sus alegres y rutilantes vestimentas mezclando sus vivos colores con espejitos que irradiaban la luminosidad del ambiente. Sus cánticos que en su mayoría ironizaban, además de visibilizarla, las diversas circunstancias que ocurrían en la época, sean políticas, sociales o de personajes “importantes” satirizando actitudes o acciones que los mismos provocaban.
De aquellos tiempos guardo como grato recuerdo una fotografía donde en mis primeros años de la infancia luzco el disfraz de “cosaco ruso”, blandiendo la cimitarra que con madera me había construido mi padre (ver foto).
Además de los corsos barriales se realizaban en los clubes y sociedades de fomento los concurridos “Bailes de Carnaval” donde las familias disfrutaban y compartían la música y algo de comer y beber con un espíritu de amistad y compañerismo.  
Las instituciones más grandes promocionaban los famosos “8 Grandes Bailes 8”, recuerdo allá en Buenos Aires los del Centro Lucense, el Club Comunicaciones y el club Racing anexo de Villa del Parque, del cual era socio, todos con músicos en vivo y los más importantes tenían hasta tres pistas de baile en las cuales las orquestas típicas, folclóricas y características (pasodoble, foxtrot, valses, a veces jazz y luego se fue incorporando el rock) hacían oír sus acordes para que disfrute de la danza la concurrencia según sus preferencias.    

¿De dónde viene esta tradición de la humanidad que parecería muy libertina, pero que está profundamente incorporada a la cultura popular?

domingo, 19 de enero de 2020

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE ENERO

RENTABILIDAD EMPRESARIA, PLUSVALÍA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

En los últimos tiempos hemos escuchado y visto por todo tipo de medios de comunicación un tema que encarnó mucho en aquellos desprevenidos, sea por ignorancia o por conveniencia. Esto ha fascinado a muchos y muchas simplemente con dos palabras, me refiero a “la grieta”. El mismo se ha orientado generalizando a esta brecha como una diferencia ideológica, pero si analizamos cuidadosamente el fenómeno advertimos que realmente ese abismo se refiere concretamente a la acumulación de riquezas, es decir de un lado de la grieta están los ricos (pocos) y del otro los pobres (muchísimos).
Esto que nos quieren hacer creer que nació por culpa de los gobiernos populares (llamados despectivamente por el vulgo populismo), es una imposición que la derecha intentó, y sigue haciéndolo, para tapar realmente el sentido del enorme precipicio que existe entre poderosos y humildes, entre opresores y oprimidos, en fin, entre las fuerzas del capital y las del trabajo.
Pero el origen no es este, sino que podríamos definirlo como un gen propio de la Humanidad, es decir nació con la aparición del Hombre (varón y mujer) sobre el planeta. Iniciaremos con un pantallazo de lo que sucede en el día a día de nuestra comunidad, lo que podemos constatar simplemente al concurrir a cualquier comercio de nuestro barrio:
Rentabilidad empresaria
Hay empresas que obtienen ganancias innecesarias y extraordinarias, aprovechando la ausencia del Estado en el control de sus estructuras de costos. Las grandes multinacionales en el rubro alimentación ganan en sus supermercados un porcentaje altísimo respecto a las ganancias que tienen en sus países de origen, aquí la presencia del Estado no tiene que ser para fijar precios, sino de ver que las utilidades de la empresa sean razonables.
También podemos observar sin ser especialistas, como se autoconstruye la inflación que es uno de los principales males de la economía, lo que implica que grandes y pequeños comerciantes aumenten los precios “por si acaso” como una medida para prevenirse. Estos aumentos lo pagamos todos, esto no debería ser, no puede admitirse dentro de un contexto ético de la economía.
De igual manera sucede con aquellos sectores que trasladan al precio final de sus productos el aumento del dólar, a pesar que esas industrias no estén condicionadas por el valor de las divisas. Todos estos ejemplos ponen en evidencia la mala intención y la avaricia de quienes están del lado de los capitalistas en la grieta, creyendo que por ello tienen el derecho a esquilmar a sus clientes, inclusive siendo éstos sus propios vecinos del barrio.