lunes, 2 de julio de 2018

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE JUNIO


HABÍA UN PUEBLO FELIZ, PERO PASARON “ALGUNAS COSAS”

Cuando el pueblo de un país se siente con felicidad porque tiene trabajo, pudo llegar a la casa propia, a tener su primer automóvil, sus vacaciones anuales (en muchos casos por primera vez), que sus padres ya mayores pudieron acceder al beneficio de la jubilación, que sus hijos están prevenidos contra enfermedades gracias a un plan de vacunación, que si no tiene trabajo la madre obtiene un subsidio por hijo para ir atemperando las necesidades básicas, que los hijos pueden concurrir a la escuela, donde además se les proporcionan elementos para ayudar a los conocimientos (ej.: las note-boocks), que le está asegurada la salud a toda su familia y así tantas cosas que sería largo de enumerar y que hacen a un mejor nivel de vida de la mayoría de la población aunque hubiera aún déficit sobre algunas cosas. En estas circunstancias ese pueblo vive y celebra acontecimientos importantes, como las fechas denominadas patrias, con devoción a los símbolos que precisamente representan a la Patria. Así sucedió hasta que desde hace un par de años pasaron “algunas cosas” en el país, detallaremos tres hechos ocurridos en distintos momentos de nuestra historia reciente para refrescar la memoria colectiva.
200 años no es nada
La celebración por los 200 años de la patria fue una verdadera fiesta popular como nunca se había visto. Más allá de las banderas políticas e ideológicas de cada ciudadano, fue la bandera nacional, más celeste y blanca que nunca, la que ganó las calles de todo el país y capturó la atención de los 42 millones de habitantes de la Argentina.
El sentimiento de nacionalismo atrajo a todas las generaciones por una misma causa: festejar los primeros doscientos años de nuestra historia, en la que no faltaron aciertos y errores, como sucede siem
pre en la vida de las personas, de los países, de los procesos históricos.
Los festejos del Bicentenario tuvieron lugar no sólo en Buenos Aires, sino también en cada una de las ciudades y localidades de nuestro bello país. Y su repertorio incluyó homenajes, desfiles, invitados especiales, danzas y espectáculos de músicos y artistas populares, y exhibiciones que invitaron al recuerdo popular y a la nostalgia colectiva.
DÍA DE LA BANDERA – PROMESA DE LEALTAD A LA INSIGNIA PATRIA
En nuestro país, es una tradición que los chicos que se encuentran cursando su 4° grado realicen su Promesa de Lealtad a la Insignia Patria. A diferencia de lo que sucede con los militares que juran, los civiles realizan una Promesa en defender los valores que la Bandera simboliza: Libertad, Igualdad y Solidaridad.

miércoles, 23 de mayo de 2018

¿Qué es la cultura del trabajo?

EDITORIAL DE HACIENDO CAMINO DE MAYO

Escuchando hace pocos días atrás a quien dirige los destinos de nuestra Patria decir que hay que volver a la cultura del trabajo, refiriéndose a que habría que trabajar los sábados y los domingos, aunque sea en forma voluntaria y como el primer día de este mes de mayo se celebra el Día del Trabajador, consideré conveniente analizar qué es realmente la Cultura del Trabajo. Por supuesto es una definición equívoca ya que no es lo mismo para algunos que para otros. En el caso del presidente, quien es representante de la clase dominante (empresarial y financiera), tiene un sentido y para los que integramos la clase trabajadora significa otra cosa totalmente diferente.
Esto no es nuevo en nuestro país sino que viene desde la profundidad misma de nuestra conformación como Nación con el “pensamiento dicotómico” con que nos hemos ido organizando. “Civilización y barbarie” inaugura una política de desconocimiento del “bárbaro” distanciándolo como “otro”, y mediante una colonización pedagógica hace aparición la opción por lo que se considera “civilizado”.

martes, 17 de abril de 2018

EDITORIAL HACIENDO CAMINO DE ABRIL


EL INDIVIDUALISMO COMO SOSTÉN DEL NEO-LIBERALISMO

Luego de las elecciones, a medida que vamos caminando por nuestras calles, visitando a amigos y familiares, nos es difícil de entender como un trabajador, alguien sumido en la pobreza, inclusive algunos indigentes, hayan apoyado a la derecha votando a sus candidatos. Pero a medida que vamos cambiando opiniones con estas personas descubrimos una serie de frases hechas que hasta podemos considerarlas como denominador común en la mayoría de los casos. Por ejemplo: “con todos los gobiernos yo tuve que levantarme a la mañana para ir a trabajar”, “lo poco o lo mucho que tengo lo hice con mi esfuerzo”; y algunas todavía más tenebrosas como: “no habría que votar más, total siempre hay que laburar” o una peor; “yo con los militares estaba mejor, estaba ‘limpio’ así que a mí no me pasó nada”.
Notamos que este individualismo expresado por nuestros interlocutores contiene una enorme carga de egoísmo que los lleva a pensar y obrar con independencia de la existencia de los demás, con un inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace que se atienda el propio interés, sin cuidarse ni pensar en los otros que nos rodean.

miércoles, 28 de marzo de 2018

EDITORIAL DE MARZO 2018


. ¿QUÉ ES LA PLUSVALÍA?


Por medio de una reiterada difusión, el sistema neo-liberal nos quiere imponer el criterio que lo que más influye en la inflación produciendo altos costos en los productos es el salario del trabajador, incluyendo también las jubilaciones y pensiones. Escuchamos decir a los expertos en economía (de mercado) que “el costo argentino” es muy alto, siempre refiriéndose a los salarios, nunca les escucharemos hablar sobre la rentabilidad de las empresas que las mismas fijan arbitrariamente y según el ansia de acumulación de dinero que tengan.
Podemos decir sin equivocarnos que la figura de “Sociedad Anónima” es inmoral, ¿en qué nos basamos para esta afirmación?, muy sencillo, porque detrás del anonimato del capital de una empresa no tenemos a la vista ningún nombre de persona concreta a quien decirle: “señor nos parece que sus ganancias son abusivas, mientras que sus trabajadores no comparten para nada las utilidades que con su esfuerzo le permiten a usted acumular cada vez más capital”. Si extendemos esta calificación a las grandes multinacionales también nos encontraremos con la misma problemática pero agigantada por la magnitud del capital y el poder acumulado.
Hasta aquí hablamos de empresas productivas, ¿cómo tendríamos que calificar a aquellas que su fin exclusivo es la especulación financiera? Vemos que éstas dominan a los gobiernos no solo en forma directa sino por medio de organismos internacionales que son representativos de las mismas, como es el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este sistema no es efectivo sin que haya corrupción, o mejor dicho funcionarios corruptos. Y cuando los gobiernos acceden entrar en este juego saben perfectamente que para su aplicación deben utilizar la represión cuando el pueblo comience a defenderse y resistir el modelo de explotación y de un país para pocos.

viernes, 23 de febrero de 2018

La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación


La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación
AUTOR: FERNANDO NAVARRO
La gente está imbuida hasta tal extremo en el sistema establecido, que es incapaz de concebir alternativas a los criterios impuestos por el poder.
Para conseguirlo, el poder se vale del entretenimiento vacío, con el objetivo de abotagar nuestra sensibilidad social, y acostumbrarnos a ver la vulgaridad y la estupidez como las cosas más normales del mundo, incapacitándonos para poder alcanzar una conciencia crítica de la realidad.
En el entretenimiento vacío, el comportamiento zafio e irrespetuoso se considera valor positivo, como vemos constantemente en la televisión, en los programas basura llamados “del corazón”, y en las tertulias espectáculo en las que el griterío y la falta de respeto es la norma, siendo el fútbol espectáculo la forma más completa y eficaz que tiene el sistema establecido para aborregar a la sociedad.
En esta subcultura del entretenimiento vacío, lo que se promueve es un sistema basado en los valores del individualismo posesivo, en el que la solidaridad y el apoyo mutuo se consideran como algo ingenuo. En el entretenimiento vacío todo está pensado para que el individuo soporte estoicamente el sistema establecido sin rechistar. La historia no existe, el futuro no existe; sólo el presente y la satisfacción inmediata que procura el entretenimiento vacío. Por eso no es extraño que proliferen los libros de autoayuda, auténtica bazofia psicológica, o misticismo a lo Coelho, o infinitas variantes del clásico “cómo hacerse millonario sin esfuerzo”.
En última instancia, de lo que se trata en el entretenimiento vacío es de convencernos de que nada puede hacerse: de que el mundo es tal como es y es imposible cambiarlo, y que el capitalismo y el poder opresor del Estado son tan naturales y necesarios como la propia fuerza de gravedad. Por eso es corriente escuchar: “es algo muy triste, es cierto, pero siempre ha habido pobres oprimidos y ricos opresores y siempre los habrá. No hay nada que pueda hacerse”.

sábado, 17 de febrero de 2018

EDITORIAL DE FEBRERO

MANIPULACION DE LA FE

Mucha gente supone que la religión es cosa de niños, mujeres y ancianos, esta es una creencia muy arraigada en la sociedad y proviene de una deficiente, por no decir mala, formación en los momentos en que pasamos por la Iglesia para “cumplir” con ciertas costumbres que hacen a la práctica corriente en las familias: “al nene/a hay que bautizarlo, confirmarlo y que tome su primera comunión”, con esto nos quedamos tranquilos y si el “nene” o la “nena” decide algún día casarse por iglesia, entonces allí vuelve a visitar el templo, con esto queda cerrado el álbum fotográfico familiar, posiblemente se iniciará otro similar en la nueva familia.
Esto que es muy común verlo en la realidad parece no inquietar a muchos sacerdotes ni a los agentes pastorales que participamos de la vida parroquial, seguro que si lo hiciéramos tendríamos que reconocer que en algo estamos fallando, la tarea pastoral no es una simple actividad en la cual nos sentimos tranquilos por hacer algo bueno o simplemente practicar un poco de catarsis para olvidar nuestros propios problemas.

EL INFORME ROCKEFELLER

Lamentablemente la mayoría de las personas que se dedican a la política piensan de la misma manera respecto al tema religioso, sin embargo no es así en aquellos que tienen por finalidad dominar al mundo desde el poder político y financiero.
Creo que desde hace unos 50 años, a partir del Concilio Vaticano II y luego las Conferencias Episcopales de Medellín y Puebla, la imagen de la Iglesia Católica ha cambiado mucho en América Latina. Se puede decir que no suficientemente y estoy de acuerdo, pero ha cambiado enormemente, justamente por su acercamiento a los pobres.

viernes, 8 de diciembre de 2017

EDITORIAL NOVIEMBRE

“Hay una sola clase de hombres: los que acumulan riquezas sobre el esfuerzo de otros"
La frase del epígrafe si bien no es la cita de ningún erudito que la plasmara para el devenir histórico, considero es un buen resumen de lo que significa para la humanidad el pensamiento de quienes sostienen el proyecto socio-económico de las políticas neo-liberales. Tampoco significa que lo piensen solo los que integran la clase dominante identificada con los poseedores de riqueza y poder en el mundo, sino que lamentablemente también lo hacen muchísimos de quienes forman parte del enorme ejército de explotados en un arco que abarca desde los más indigentes hasta los autoproclamados “clase media alta”. Expresiones como “nos dan una mano y después exigimos el brazo entero”, esto en referencia a distintas conquistas sociales que se fueron logrando en el transcurso del tiempo y que favorecían precisamente a los dominados por el sistema corroboran lo que decimos.
También es cierto que el ser humano durante su convivencia en el planeta nos fue, y sigue haciéndolo, reflejando que esta situación de desigualdad ha sido una constante en las relaciones entre los integrantes de la sociedad. Sabemos de la persistente lucha de trabajadores y trabajadoras, de mujeres, de razas, en fin, de todos los oprimidos por el sistema que realizaron y siguen realizando para liberarse del pesado yugo de la esclavitud, aunque ésta no sea reconocida por muchos de los propios afectados.