Se debe recuperar el carácter estratégico del tema energético, en todas
las etapas de producción y comercialización. La autoridad pública debe asumir
la definición e implementación de las políticas y el planeamiento estratégico
del sector eléctrico y de hidrocarburos, con participación del sector privado,
pero con el objetivo de que la Argentina recupere su renta petrolera y
consolide la ventaja competitiva de contar con energía barata.
Plan Fénix
Propuestas para el desarrollo
con equidad
Diciembre de 2002[1]
La expropiación del paquete accionario mayoritario de YPF, en manos de
la empresa multinacional Repsol, es una de las medidas de mayor alcance adoptadas
por el Estado argentino en los últimos años. Ello es así por su significación
política y económica y porque atañe a un sector altamente estratégico, como es
el de los hidrocarburos. Desde el Plan Fénix, consideramos necesario dar a
conocer nuestra postura.
La privatización de YPF constituyó uno de los avances más profundos dentro del proceso de reformas estructurales
neoliberales, implementadas en la década del ’90. Ningún país fue hasta donde
llegó la Argentina,
en cuanto al des-involucramiento estatal en materia de hidrocarburos y en la implantación
de la errada noción de que éstos debían ser tratados como una mercancía más. Fue
en tal sentido una manifestación extrema del enseñoramiento del mercado en la
vida de los argentinos. La privatización de YPF fue vista por sus propiciadores
como una operación audaz, porque iba más allá de lo logrado en materia de
reformas neoliberales por cualquier otro país.






